El cambio en nuestra zona de los factores climáticos, al haberse registrado ya varias jornadas de lluvias y elevadas temperaturas, incidieron para que expertos sanitaristas advirtieran acerca de un posible adelantamiento en la época de mayor eclosión del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad del dengue.
De allí la perentoria necesidad de intensificar los programas de prevención, tanto en lo que tenga que ver con la capacitación de los equipos de profesionales que atenderán casos eventuales de la enfermedad como con la mayor concientización de la población, acerca de las medidas de tipo domiciliario que se deben adoptar.
La inquietud por una situación que interesa especialmente a las áreas de La Plata y del conurbano bonaerense cobró renovada vigencia ahora, después de que se confirmaran los dos primeros casos de dengue de la temporada en el país, uno en Santa Fe y el otro en Misiones. Lo ocurrido en años anteriores obliga, por consiguiente, a no bajar la guardia ante una posible recurrencia del mal.
Resulta entonces ponderable que desde la dirección provincial de Medicina Preventiva se haya instado a la población a que se profundice la toma de medidas preventivas que incluyen, por caso, el descacharrado de los fondos de las viviendas, la limpieza periódica de canaletas y el hábito de tapar los recipientes que se usan para acopiar agua, tal como lo reflejó una nota publicada en este diario.
Se aseguró también oficialmente que la Provincia distribuyó en las últimas dos semanas 80 mil trípticos a través de 40 mil trabajadores vecinales del Conurbano con información para prevenir el desarrollo del mosquito vector y reconocer los signos de alarma de la enfermedad.
No obstante, y aún confiando en que todas estas medidas y otras que se aconsejen puedan concretarse, resulta ineludible señalar que muchas veces algunas de las tareas recomendadas, como por caso las fumigaciones, se realizaron a destiempo y en forma parcial, no cubriéndose por consiguiente en forma satisfactoria los objetivos deseados para una campaña sanitaria de la envergadura que reclama esta situación.
Es cierto también que el reciente contexto sanitario nacional, con dramáticas experiencias registradas en el giro de algunas enfermedades -entre ellas, la del propio dengue en años anteriores- autoriza a depositar una mayor confianza en que, las medidas sanitarias públicas y privadas que puedan adoptarse, serán cumplidas con mayor celo que otras veces.
Se ha dicho en esta columna, reiteradamente, que en el caso del dengue preocupa especialmente, también, la concientización de los sectores más vulnerables. Entre ellos, de las personas que ya tuvieron la enfermedad -en riesgo potencial de contraer dengue hemorrágico- y de los habitantes de los asentamientos marginales, en los que las mismas casas, de chapa y en las que se utilizan neumáticos para sostener los techos, pueden actuar como criaderos de mosquitos.
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